Hace unos días mis amigurumis salieron de mi taller en casa y acabaron en la tele.

Primero en PTV Granada, en Granada Tevé. Después en TG7, en La Placeta. Dicho así suena muy formal, pero la realidad fue bastante más sencilla: yo, una mesa llena de muñecos, algo de nervios y muchas ganas de explicar por qué me gusta tanto lo que hago.

Puedes ver las entrevistas aquí

Explicar el amigurumi fuera de las redes

En Instagram, muchas veces basta con una foto bonita. Ves el muñeco terminado, lees un pequeño texto, quizá guardas la publicación o me escribes para preguntarme si podría hacer algo parecido.

Pero en televisión pasa otra cosa.

Tienes unos minutos para explicar qué es un amigurumi, cómo se hace, por qué no es un juguete cualquiera y qué hay detrás de cada pieza. Y ahí me di cuenta de algo: cuando hablo de crochet, en realidad no hablo solo de lana.

Hablo de tiempo.

De paciencia.

De observar muy bien una idea para convertirla en algo que se pueda abrazar.

Un amigurumi empieza con una hebra y una aguja, sí. Pero también empieza con una historia. Puede ser un personaje que a alguien le recuerda a su infancia, una mascota que forma parte de la familia, un regalo para un bebé que acaba de nacer o una figura pensada para una persona concreta.

Esa parte no se ve a simple vista, pero está ahí.

Lo que más sorprende cuando enseño mis muñecos

En las entrevistas llevé algunos de mis amigurumis para que se vieran de cerca. Y me hizo gracia comprobar que, incluso en un plató, la reacción es muy parecida a la que veo en ferias, talleres o cuando alguien viene a recoger un encargo.

La gente se fija en los ojos. En el tamaño. En la ropa. En si tiene boca o no. En cómo se mantiene de pie. En los colores.

Y después llega la pregunta inevitable:

“¿Esto cuánto se tarda en hacer?”

Nunca sé muy bien qué responder, porque depende muchísimo de cada pieza. Hay muñecos pequeños que llevan más trabajo del que parece. Hay detalles que se hacen y se deshacen varias veces hasta que quedan como tienen que quedar. Hay colores que cuesta elegir. Hay expresiones que se buscan con muy poco: dos ojos, una inclinación, una forma concreta de colocar el pelo o una bufanda.

El crochet tiene algo muy bonito y también muy poco televisivo: no se puede correr.

Después de las entrevistas

Después de salir en PTV y TG7 recibí mensajes muy bonitos. Algunos de personas que ya conocían mi trabajo. Otros de gente que descubrió por primera vez qué era un amigurumi.

Y eso me hizo pensar en lo importante que es seguir explicando las cosas sencillas.

Qué es el crochet.

Qué es un amigurumi.

Por qué se tarda lo que se tarda.

Por qué una pieza hecha a mano tiene otro ritmo.

Por qué un muñeco pequeño puede emocionar tanto.

A veces damos por hecho que todo el mundo conoce nuestro mundo, pero no es así. Y salir en la tele me recordó que todavía hay muchas personas que se sorprenden al descubrir que un ovillo puede convertirse en un personaje, en una mascota, en un regalo o en un recuerdo.

Gracias por acompañarme también ahí

Si viste alguna de las entrevistas, gracias.

Y si llegaste hasta aquí después de verme en TG7 o en PTV Granada, bienvenida. Este es mi pequeño espacio para hablar de amigurumis, crochet, procesos, talleres y piezas hechas a mano desde Granada.

Aquí no hay producción en cadena. Hay lana, aguja, muchas horas y cariño.

Y si después de ver la entrevista te quedaste con una idea en la cabeza, de esas que empiezan con “¿y si hicieras…?”, puedes escribirme. La vemos juntas y le damos forma punto a punto.