Hoy quiero compartir algo que me preguntáis muy a menudo cuando me veis tejer mis muñecos: ¿por qué no tienen boca?
Para entender este detalle, primero tenemos que mirar hacia Japón, donde nació esta técnica. La palabra amigurumi es la combinación de dos conceptos: «ami», que significa tejer (a punto o ganchillo), y «nuigurumi», que se refiere a un muñeco de peluche.
Como os explico en mi vídeo, la razón por la que mis amigurumis no tienen boca no es un descuido, sino que sigue una preciosa leyenda japonesa. Se dice que estos muñecos son los guardianes de los secretos de sus dueños. Al no tener boca, poseen la capacidad de escuchar todas tus confidencias, sueños o preocupaciones con la seguridad de que no se los contarán a nadie jamás. Son ese compañero silencioso y fiel que siempre está ahí para escucharte sin juzgar.
Además, esta ausencia de rasgos marcados permite que cada persona proyecte su propio estado de ánimo en el muñeco, lo que los convierte en símbolos de compañerismo, consuelo y cuidado. En la cultura japonesa, los objetos hechos a mano con tanto cariño tienen una energía o espíritu especial, lo que los hace mucho más valiosos que cualquier juguete fabricado en serie.
Si quieres saber más detalles sobre esta historia, no olvides echarle un vistazo a mi vídeo, donde te lo cuento todo de viva voz.